EROS & él Ícaro que nunca fue
Y, solo así, este sol inalcanzable había encontrado a su Ícaro. Un ser audaz que, con cada batir de sus alas, desafiaba la distancia y el abismo que los separaba. Quería hacerlo arder en su llama, envolverlo en un calor tan intenso que le hiciera sentir la vida en cada poro. Pero, al mismo tiempo, deseaba protegerlo, cuidarlo como quien sostiene algo frágil y precioso entre sus manos. Porque, aunque el fuego podría consumirlo, también sabía que era su luz la que le daba alas para volar más alto.