El canto del desierto
La vida de Ámbar, un joven nómada, da un giro trascendental cuando su tribu es brutalmente masacrada por una horda de asaltantes conocida como los «lobos del desierto». Tomado prisionero junto a su único amigo, Daneb, se ve condenado a pasar el resto de su poco valiosa vida trabajando como esclavo en el campamento de los salteadores, donde la crueldad, el salvajismo y la miseria están a la orden del día y se encuentran aislados de cualquier auxilio por un desierto que, según se dice, los fugitivos jamás han podido cruzar. En medio de un ambiente irracional y corrupto, el muchacho se aferra desesperadamente a la luz de su noble y compasiva alma y a un extraño fenómeno de las arenas que parece conferirle esperanza, al que él llama «el canto del desierto.
A través de la descripción audaz de un paisaje muerto en el que las paupérrimas formas de vida luchan desesperadamente por sobrevivir en contraposición con los tonos cálidos y los melancólicos resplandores que pintan las dunas, el espectador es trasladado a un desierto surreal, más bien propio de los sueños. En él, la futilidad de los espejismos y las quimeras humanas se entremezcla paulatinamente con la realidad bruta y con la naturaleza salvaje de los nómadas endurecidos, cuya vida simple y estoica aceptación de la adversidad es ensombrecida por el inconmensurable correr de la arena y del tiempo.