¿Quien paga los platos rotos?

¿Quien paga los platos rotos?

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WpMetadataNoticeLast published Mon, Nov 22, 2021
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Fiction
Romance
Ningún gato posee siete vidas, a raíz de eso se aprovecha la única. Para lograr hacerla irrepetible. Nunca imagine encontrar la tierra bella, y no me refiero al país o continente en el que habito, hago referencia a la tierra que trabajo todos los días, la tierra que me brinda frutos y con la que cocino casi a diario. Sentir algo vivo que creciera gracias a mis manos me hizo sentir afortunada, aquella huerta no se descomponía al tocarla, no me lastimaba si la cosechaba, no me golpeaba cuando sacaba sus frutos, me sentía dichosa. Bastaron algunos meses en aquel pueblo de Boyacá para que finalmente lo perdiera todo, al desagüe fueron las plantas, la tierra se corrompió de sangre y violencia, para luego perderse todo o tal vez terminar de perderme, en este momento no estoy del todo segura.
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No sé si el tiempo realmente lo cura todo, pero sí sé que da espacio. Espacio para respirar, para pensar, para soltar. Para ver las cosas desde otro ángulo, menos herido, más humano. Hoy no soy el mismo que escribió las primeras páginas de este libro. Ese era un casi romántico roto, desbordado, a veces ciego de amor, otras de rabia. Pero era real. Todo lo que viví fue real, y eso lo hace valioso. Incluso el dolor. Aprendí que no todo lo que duele tiene que quedarse a vivir dentro de uno. Que a veces hay que dejar que el mar se lo lleve, o la música, o una conversación en la madrugada. Que sanar no es olvidar, es entender, aceptar, transformar. Y así, sin darme cuenta, fui volviendo a mí. Al tipo que ríe más, que baila como si la noche no acabara, que entrena con ganas, que cocina con amor, y que ahora se prepara para ayudar a otros a sanar también.

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