Un pequeño Quetzal loco se volvía, pues un sin fin de pensamientos atiborraban su mente. Uno tras otro llegaban, sin detenerse. Un día, por fin, encontró la solución: decidió plasmar por escrito esas acosadoras divagaciones y así en paz pudo estar y su cabeza libre pudo pensar.
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.