Tener un meta puede ser fácil, llegar hasta ella es totalmente lo contrario. Meta a largo o corto plazo, sean o no importantes para ti, lo son para mí. Me llamo celeste y esta es mi historia de cómo paso una promesa a una pasión, una pasión de ayudar a las personas. Involucrando a amigos, familia, conocidos y nuevas personas de mi vida o, mejor dicho, involucrándome yo en las suyas. Mi objetivo es cumplir sueños, ser un hombro dispuesto a escucharte y ayudarte; en otras palabras, esa es mi meta, mi meta prometida.
Que tus hijos y los de tus amigos sean unidos como hermanos es la meta oculta de muchas personas.
Más que la sangre lo que une los corazones de las personas como familia son todas las experiencia vividas que fortalecen los lazos incluso en futuras generaciones.
Pero siempre pasa algo, como el amor, también existe el odio y los problemas que atan a las personas y las mantienen unidas.
Esta no es mi historia, es la novela dramática de nuestras vidas.