Es increíble como la sonrisa se dibuja en mi cara cuando recuerdo aquellos juegos que solíamos jugar con los chicos del barrio y mi hermano, como, por ejemplo, a las escondidas, a la guerra de terrones, de nueces, al rugby que, por cierto, mi papá amaba ese deporte. Cada que llegábamos a la casa todos embarrados mi abuela se enojaba y nos retaba como si hubiéramos cometido algún tipo de delito
-Otra ve' me llegan con la' pata' llena de barro, están tuito' sucio' vayan a bañarse que la comida ya va a estar.
Si, lo tengo grabado en mi mente como si se tratara de una frase que me acaban de decir.
Cierro los ojos y mi infancia aparece en mi mente poco a poco, puedo visualizar a mis abuelos alimentando a los gorriones con pequeñas migas de pan, en especial a la abuela. Aún la veo en mis sueños, sentada bajo la sombra de aquel nogal hermoso y extremadamente grande, tomando mate, mientras, con mi abuelo construíamos nidos y comederos que llenábamos los días de lluvia .Pajaritos que parecían ser tan insignificantes para los ojos de las demás personas, pero tan importante para mis tatas. Mi nana si que sabía cuidar de ellos inclusive cuando mi tata falleció ella siguió haciéndolo y para ser sincera, nunca entendí porque tanto amor hacia los gorriones es algo que nunca pude saber ya que mi abuela desapareció sin explicación alguna.
Luego de tantas tragedias pensé que las cosas se iban a calmar, que nada peor podría pasarnos, pero me equivoqué. Mi padre nos abandonó y aún no puedo entender porque, lo único que pensaba entonces era en que pensarían mis abuelos si estuvieran aún con nosotros. Mi hermano jamás lo perdonara. Unos años mas tarde, un accidente automovilístico dejo a mi madre en coma.
¿Creías que tu vida era dramática? Pues, yo creo que en la mía siempre hubo guerras de por medio.
En su vida anterior, Lu Yao solo vivió hasta los treinta y cinco años, no pudo salir debido a la presión familiar y murió solo.
Cuando vuelve a abrir los ojos, se encuentra transportado a tiempos antiguos, no sólo diez años más joven sino también con un marido de hombros anchos, cintura estrecha y abdominales marcados.
¿Podría haber tanta buena fortuna en este mundo?
Justo cuando Lu Yao está muy contento, nota que la mirada de su esposo parece particularmente fría, incluso queriendo divorciarse de él...
Zhao Beichuan perdió a sus padres y asumió la responsabilidad de cuidar a sus dos hermanos pequeños. Para mantenerlos, aceptó un matrimonio concertado por una casamentera. No necesitaba que su esposa fuera bella; todo lo que pedía era que fuera bondadosa y frugal.
El casamentero le pintó un panorama optimista, pero se dio la vuelta y le encontró un "cojín de flores", alguien que tiene buena pinta pero que no puede hacer nada más. En su primer día de matrimonio, esta persona casi se ahorca de la viga de la casa de Zhao Beichuan.
Más tarde, Zhao Beichuan se enteró de que este joven tenía un amante y no quería casarse con él, pero sin saberlo se había convertido en el encargado de separar a una pareja de amantes desafortunados.
Los matrimonios forzados no duran, por lo que Zhao Beichuan decidió dejarlo ir, pero inesperadamente, esta pequeña criatura no se iba, siempre metiendo sus manos en la cama de Zhao Beichuan por la noche, diciendo: "Esposo, déjame sentir tus abdominales..."