Dos semanas, ese fue el tiempo que Daryl Dixon pasó encerrado en el Santuario a manos de Negan y todo lo que necesitó para poner mí mundo de cabezas y hacerme cuestionar cada una de las desiciones que me llevaron a ser la persona que él conoció y lo peor de todo es que encendió en mí el deseo de ser mejor. Quería gobernar el mundo antes de él, quería ver a todos de rodillas y su llegada a mí vida cambio las reglas del juego, terminé buscando mí redención en el enemigo... Mí único problema era que ya le había vendido el alma al diablo mucho antes de verme reflejada en el azul de sus ojos.
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