Noches donde el insomnio se convierte en protagonista y los sueños son extras.
Noches en las cuales no dejo de escribir y reescribir la misma historia por si todavía no la tuviese clara.
Noches donde revivo en cada una de mis letras como si el recordarte no fuera dolor suficiente.
Pero supongo que así son mis madrugadas, las ojeras se han acomodado en mis ojos, el boli se hace sitio entre mis dedos y de vez en cuando los folios me cortan de forma rápida y silenciosa.
Algún día seré como ellos,
Mientras tanto, seguiré escribiendo hasta que me duela la mano, hasta que el sol empiece a dejarse ver por mi ventana y hasta que tú dejes de aparecer en escena para matarme.