-Eres... realmente fascinante. Tus movimientos al ritmo de la música son realmente expresivos y amorosos, cuando se necesita. Tus pasos son fijos, no te mueves al caer. -en ese momento la gente empezó a entrar en la sala de baile donde solamente estábamos Rebeca y yo. Casi todo el instituto se dejaba ver por algún rincón y yo tenía una vista perfecta de todos por estar encima del escenario- Pero eres un cobarde. Has estado solo durante medio el baile, hasta que he entrado yo. Pero no me has visto. -algunas personas se rieron del comentario- Nada más verme tus pasos no eran como antes y en el salto te has caído. -ella caminaba hacia el escenario, firme de lo que estaba diciendo. Por algún lado vi a Mason que me miraba calmado, y cuando me vio pude leer que sus labios decían "te está dejando muerto". El color rojo de mis pómulos iba en aumento- ¿Acaso tienes miedo de no llegar al nivel que quieres?
-No puedes saber cómo soy solo con verme bailar. No puedes llegar a esa conclusión.
-Es fácil entender a la gente como tú. -llegó al escenario y subió. Abrió sus brazos y miró a la audiencia- No serías capaz de bailar delante del instituto entero. Es más, me juego lo que quieras que no puedes bailar ahora mismo la canción que quieras delante de todos ellos. -en ese momento la cagó mucho, nadie me reta a algo. Miré a Mason y pude leer en sus labios que decía "machácala y baila como solo tú sabes".
-Rebeca, cariño, nadie me reta a algo. Por ese motivo no puedes sacar conclusiones de la gente así. Apuesta aceptada, ¿me harías el favor de poner la canción que sonaba, o es mucha molestia? -sí, estaba sonriendo. Y era una sonrisa pícara, que mostraba como la había enterrado hasta el fondo de su pozo.
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