No necesito a nadie imprescindible para ser feliz y sonreírle a la vida. Me tengo a mi, con mis buenos días y mis buenas noches, tengo el valor y el coraje suficiente para batallar contra cualquier desafortunada contracorriente. Voy y vengo sin que nadie decida quién ser o qué ponerme, salgo con un vestido de luces y vuelvo con magia en los cordones de mis zapatillas.
Salí de un pozo donde mi visión era oscura y ahora miro al mundo con fuegos artificiales en las pupilas.
He descubierto sitios increíbles con sus más y sus menos, con sus "quizás" y sus "¿Por qué no?", he conocido a personas que me aportaron vida, amor y esperanza y otras que se han ido porque simplemente están perdidas.
Ahora sé y me he dado cuenta de lo que es la vida y lo que daría por vivirla un día más, ahora sé que el tiempo no vuelve ni en las pausas más breves, ni en los "mañana hablamos mejor", porque la vida pasa a velocidad de fibra óptica, sin darte cuenta de que tú conexión quizás está apunto de quedarse sin permanencia.
Te doy un consejo: VIVE, VIVE BIEN. Yo caí cuando me estaban creciendo las alas y ahora puedo decir con orgullo que sé volar con las alas rotas.