¿Y si hoy fuera el último día del resto de tu vida?
Dicen que, cuando mueres, la vida entera te pasa ante los ojos. A mí me ocurrió algo distinto.
La verdad es que eso de repasar toda tu existencia en el último momento siempre me ha dado repelús. Como diría mi madre, hay cosas de las que es mejor no acordarse.
Por ejemplo, no me importaría nada olvidarme de cuando tenía once años y llevaba gafas y aparato en los dientes, e imagino que nadie querría volver a su primer día de instituto. Y si a eso le añadimos todos los veranos en familia, las clases de Matemáticas, los dolores de la regla y la catástrofe de los primeros besos... uf.
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