Las personas te miran como si fueras la escoria de ese lugar, haciendo que te encojas en tu lugar y agaches la cabeza para evitar molestar.
Al menos eso es lo que hacían con los nuevos, y se me olvidaba.
Las sonrisas en sus rostros eran grandes, llena de burla y malicia por quienes pasaran a su lado.
-Olvidame, Hela.
-Ya te olvidé.
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