Cuando los engranajes del destino rechinan y la lógica del mundo falla, Alaya envía a su espada más letal. No fue invocado. Fue arrojado. En medio de una lluvia persistente sobre la ciudad de Namimori, una anomalía encarnada en acero y cicatrices cae del cielo sin estrellas. Archer, el Guardián Contratado, ha llegado a un mundo donde el maná ha sido reemplazado por voluntad pura... y donde un chico destinado a portar el fuego está a punto de despertar. Pero en este mundo, los enemigos no son monstruos ni bestias del Trono. Son mafiosos, asesinos y niños armados con llamas que nacen del alma. Y mientras el acero del Tracing busca sentido entre disparos reales y secretos de familia, una pregunta comienza a tomar forma: ¿Puede un hombre forjado por la negación proteger una llama que aún no ha aprendido a arder? Cuando el pasado de Archer choca con la tragedia de los Vongola, el choque no será solo físico... sino existencial. El contrato eterno fue firmado. El juicio acaba de comenzar.
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