Viaje aburrido, pero con destino tal vez sumamente aburrido. Tal vez, podría haber predecido el futuro, como lo hice otras veces, pero soy sincera. Nunca podre quitarme el acontecimiento que hizo dar patas para arriba mi vida.
Un accidente. Cambiara. Todo. Y cuando digo todo, digo que hay perdidas.
Si, mi madre murió, y yo ¿a donde iré? Siempre quise ir a New York, pero por desgracia no ire allí, y ni siquiera Hawai o a Washington. Solo a un pueblo cerca de Oregón, donde siempre esta nublado y mínimo solo dos días con sol.
Hasta que un dia, luego de la escuela, encuentro algo fuera de lo normal. En el pueblo hay tres reglas, solo tres.
1- Jamas entres al bosque, solo.
2- No confíes en nadie, sea conocido o no.
3- Lo que pase en el bosque, queda en el bosque.
Se dice que nuestro mundo conecta con otros mundos en una dimensión paralela. Haciéndolos un paraíso o un infierno de nuestra dimensión. Aun así, las probabilidades de que esto sea cierto son casi nulas. Es más probable morir impactado por un rayo que encontrar un agujero a otra dimensión. No lo sé. Aunque todo indica que es imposible, no puedo dejar de pensar en las posibilidades. Imaginar que mi otro yo puede ser mi versión mejorada o la peor persona que pueda existir ¿Cómo seré? ¿Qué estoy haciendo en estos momentos? Esas eran preguntas que jamás llegué a pensar hasta el día que decidí jugar con un elevador.
No hay ni una sola historia de amor real que tenga un final feliz. Si es amor, no tendrá final. Y si lo tiene, no es feliz.- Pablo Neruda