Y en sus ojos se veía la misma mirada gris que reflejaba las sombras que lo conformaban: un chico que guardaba los secretos que yo anhelaba conocer. No obstante, con base en todo lo anterior, yo era uno de esos tantos secretos que daban forma a su ser. Aunque yo era una chica que se ocultaba detrás de las paredes de mi cuarto, cuando llegué a ese pueblo nadie me advirtió que para él yo era algo inefable.
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