Draco y Harry se acercan el uno al otro, rapido, fogoso, necesitado, necesitaban ese beso, lo llevaban necesitando toda su vida, pero lo acababan de descubrir. Sus labios se juntaron y se movieron un poco, el joven moreno empujo los labios del albino con su lengua, para darse paso y explorar la boca del joven Malfoy, el chico abrio su boca y sus lenguas batallaron en una humeda pelea en la que se apoastaban la una a la otra, Draco agarro el nido que tenia Harry por pelo y este, por el contrario, se aferro a su espalda para atraerlo mas a el. Poco a poco, avanzaron a una cama cercana y, a tientas porque no querian separarse, se tumbaron ambos chicos en el mullido colchon. Draco comenzo a quitarle rapida y torpemente los botones, hasta que se harto y le arranco la camisa al elegido rompiendo la parte de los botones. El torso moreno por el sol del muchacho estaba cubierto de cicatrices, seguramente causadas por sus tios muggles. El rubio lamio cada una de las heridas del cicatrizado y este gimio. ...... Ambos se sentian bien, completos, llenos, sobretodo Harry, eran el uno para el otro, se sentia tan bien...Y habria sido perfecto de no ser porque, desde una distancia prudente y sin que ellos lo notaran, alguien los observaba con la mayor cara de perversion que nadie puso nunca.
-¿Quién es mi Omega? -gruñó Harry, su voz grave, ronca, con un filo de amenaza en cada palabra.
Draco no respondió de inmediato, su orgullo luchando contra su cuerpo.
Entonces un dedo lo rozó justo ahí, provocándole un espasmo que lo dejó sin aire. El Omega gimió, desarmado, empapado, rendido.
-Te hice una pregunta -volvió a gruñir Harry, esta vez más cerca de su oído-. Sé sumiso... sé mío.
Draco lo miró con los ojos empañados, temblando, resistiéndose... pero sus caderas ya se movían buscando más.
-Tú... tú eres mi Alfa -susurró por fin, derrotado en el único lugar que aún se negaba a rendirse: su voluntad.
-Dilo bien -le exigió Harry, mientras con una caricia lenta y tortuosa lo volvía a hacer gemir.
Draco chilló bajito, su cuerpo perdiendo el control.
-¡Soy tu Omega! -gritó, aferrándose al cuello de Harry, arañando su espalda-¡Tuyo, solo tuyo!-
Harry lo gruñó entonces, satisfecho, su alfa rugiendo de placer por oír lo que tanto ansiaba.
-Eso está mejor -dijo con una sonrisa oscura-Ahora sé un buen Omega... y quédate exactamente así.
La verdadera tortura apenas comenzaba.
Y Draco lo adoraba.