Hugh no tiene nada que lo defina como algo en este mundo gobernado por Centinelas y Guías.
No parece importarle tampoco, viviendo una vida tranquila donde puede vivir pacíficamente como un centinela auto proclamado.
Cuando Dove Cameron abrió la puerta no pudo evitar fijarse en los increíbles ojos, la sensual boca, y el maravilloso cuerpo de su visitante. Tampoco pudo evitar ver... ¡que estaba loca!
Su nueva vecina, una excitante castaña, la acusaba de destrozar a su hermana, y juraba que se le acabarían los ligues... ¡ella misma las espantaría!