Yo nunca fui un hombre con mucho dinero, comía lo que me daban, dormía donde podía y trabajaba en lo que se ofreciera; gracias a eso he pasado por todo tipo de lugares, he conocido a la gente más importante del país, trabaje para ladrones y policías, para la iglesia y para prostíbulos, he tenido patrones buenos y malos, genios y estupidos, y he conocido a toda clase de gente.
Y ahora que ya estoy viejo y aún puedo, quisiera contarles mis sucesos, llamémosle... aventuras.
Relatos de suspenso completamente diferentes, en las que se muestra que en ocasiones hay que tenerle mas miedo a los vivos que a los muertos, que hay que ser una buena persona sino la muerte te cobra todo lo malo que hiciste en vida, que si siempre esperamos una señal en la vida a veces puede venir del más allá y que las palabras son tan poderosas que alguien las puede hacer realidad.