flores de Smeraldo

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WpMetadataNoticeLast published Thu, Aug 2, 2018
-¿me equivoque de puerta? -no, esta es la correcta.- ese hombre parecia realmente amable asi que pregunte de nuevo- -realmente no me he equivocado? . el nego con la cabeza y con una de sus manos me mostro un pasillo. El pasillo tenia vetanas a los lados y todo era resplandeciente por la gran cantidad de luz que entraba. Pero algo dentro de mi tenia miedo de caminar por ese lugar así que de nuevo como las anteriores veces retrocedi y me aleje de aquel pasillo. el hombre me miraba con el rostro funcido, pero no un rostro que daría miedo si no uno que describía incredulidad por que aun con un pasillo totalmente iluminado yo aun no era capaz de pasar. ...... y justo en ese momento sono la alarma y de nuevo desperte al mundo en el que realmente vivía.
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Prólogo Bip, bip, bip... Ese extraño sonido hacia que me palpitara de dolor la cabeza, si había una palabra que me describiera en esos momentos la indicada seria adolorida, oh espera había otra, desorientada. Abrí lentamente mis ojos, la claridad de la habitación me inundo inmediatamente, una punzada de dolor justo a mi cabeza. Lo intente nuevamente parpadeando repetidas veces, y poco a poco me fui acostumbrando a la luz. A mi derecha se encontraba la maquina que emitía los pitidos, mi brazo izquierdo tenía varias agujas y mi brazo derecho estaba enyesado. Lo extraño era que solo me dolía la cabeza. No recordaba que había pasado conmigo, y porque me encontraba en el hospital. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de la puerta quejándose con un chillido mientras era abierta. Por esta entro un hombre alto, mayorcito de algunos cincuenta y tantos años, con el cabello blanquecino hasta la raíz. -Buenos días señorita Wilson -saludo cortésmente y se acerco a mi camilla-. Soy Sebastián, seré su neurólogo mientras este en el hospital. -¿Neurólogo? -dije. Mi voz salió ronca y pesada. Necesitaba un poco de agua, hasta ese momento no me había dado cuenta lo sedienta que estaba. Sebastián leyó mis pensamientos y me sirvió un poco de agua de la jarra que estaba en mi cómoda del lado derecho de la cama.

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