To cries of hope.

To cries of hope.

  • WpView
    Reads 103,774
  • WpVote
    Votes 2,406
  • WpPart
    Parts 40
WpMetadataReadComplete Tue, Apr 25, 2017
Mi prima me ha insistido toda su vida para que fuera a visitarla a su país por lo que accedí alegremente. Pero nunca pensé que eso traería otras consecuencias a mi vida: encontrarme un gato en mi habitación y conocer a su dueño: Daniel, algo muy parecido al príncipe azul de los cuentos de hadas que mi madre me contaba cuando era una niña y los que me llenaban de sueños en la noche, pero esta vez no era ese tipo de sueños, era la vida real y yo no era la princesa.
All Rights Reserved
#3
cries
WpChevronRight
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Halfway
  • Las formas del Am♡r. #wattys2016
  • El Amigo De Mi Padre (Two-Short) Versión SessRin
  • My Fake Destiny
  • Soy Mitad Humana
  • Un Beso Al Atardecer
  • Defectuoso || Ringry
  • Mi Pequeña Grande Mentira (Peter Ballard)
  • EL CHICO MENOS PROBABLE |✓|
Halfway

Si le preguntamos a todas las mejores amigas del mundo un deseo, responderían que desearían vivir juntas, pues bien, ese sueño era mi realidad. Como todas las niñas del mundo nosotras teníamos nuestros secretos y una gran promesa que alimentábamos diariamente de ilusiones, casarnos con nuestros ídolos musicales. En los cuentos que leíamos de pequeñas la princesa siempre pasaba por cosas trágicas antes de encontrar el amor, por ese motivo Ari y yo creíamos que nuestro príncipe se acercaba cuando nos rompimos una pierna patinando, o cuando se torció el tobillo en una carrera de caballos, pero a no ser que el príncipe azul se llamara Augusto, tuviera 60 años, pelo en las orejas y llevara una gran bata de médico, pues la vida no consideraba aquello como algo exactamente trágico... ese significado lo descubrí yo tiempo después. Pero cuando lo hice no hubo ni castillos, ni zapatos de cristal, y mucho menos un príncipe que me salvara de aquel vacío desolador e irreparable. Fue entonces cuando entendí que esos libros que aún conservaba estaban llenos de historias fantásticas y que en la vida real no todo termina con un "fueron felices por siempre". Sin zapatos, castillos ni ilusión solo me aferraba al recuerdo de la promesa de un amor platónico, aquello me ayudaba a mantenerme con los pies en la tierra que, dicho sea de paso, era muy lejos de donde estaban muchas personas de mi vida.

More details
WpActionLinkContent Guidelines