En tus 30 años deberías tener la vida realizada, todos los problemas que en algún momento te agobiaron se resuelven.
En tus 30 ya deberías estar casado.
En tus 30 ya deberías tener hijos.
En tus 30... ya deberías ser feliz.
Volver a tu hogar en el que viviste casi toda tu vida, esperando que tu familia comprenda que a tus treinta y dos años aún no consigues pareja, es ir directo al caos.
- ¿Y yo que recibiré a cambio?
- Pues, que tu familia no piense que sigues soltero a tus treinta y cinco - habló con obviedad.