La primera vez que la vi me fue indiferente. La segunda vez sentí atracción y deseo. Para mi mala suerte, esa chica no era como las que yo acostumbraba a frecuentar. Si quería acostarme con ella, debía ganarme su amor. Yo estaba dispuesto a obtenerlo, así tuviese que empezar haciendo algo en contra de la voluntad de ella.
More details