Todo empieza con el fuego.
Unos arden, otros no llegan a hacerlo.
Pero aún así, las cenizas
se quedan en el aire.
Y los pobres ilesos que las respiran,
se ahogan,
se mueren,
se rompen.
Y eso, no es más que el principio.
Esta, es parte de una historia más larga. Pero de una historia al fin y al cabo. Y como toda historia, sentía el comenzar en un punto y, apenas empezar, un final.