Ella quiso desaparecer. Él ya se había ido hace tiempo, sin moverse de lugar. Ambos eran ruinas con nombres olvidados, cuerpos que seguían respirando por costumbre. No esperaban encontrarse. Mucho menos, reconocerse. Esta es una historia sobre el silencio, la fragilidad y el amor que nace sin pedir permiso. Una historia que no busca finales felices, sino verdades compartidas. Aquí, el dolor no se maquilla. El amor no salva, pero acompaña. Una relación que avanza al ritmo de dos corazones rotos... que, por primera vez, quieren latir por alguien más.
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