Prometo ser feliz.

Prometo ser feliz.

  • WpView
    Reads 98
  • WpVote
    Votes 15
  • WpPart
    Parts 4
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Thu, Aug 30, 2018
Absolutamente todas mis mañanas son iguales, es una rutina tóxica, y es que no me preocupa caminar alrededor de casa incluso con la cercanía de mi madre, sino de las atrocidades que siempre me esperan allí, en ese mundo tan apagado. A veces la pregunta de que si esas personas son humanas ronda en mi cabeza. La sensibilidad que muestran tiene similitud con la de una roca. Simplemente no había nada, ni una pizca de sentimiento. Me pregunto por qué sera; ¿Por mi aspecto o forma de ser? No hice nada malo, absolutamente nada. Tal vez sea mi existencia. Dudo que algún día haya luz en mi vida, dudo que algún día pueda encontrar la felicidad que tanto anhelo. Quizás, solo quizás pueda yo ¿Ser feliz?
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • aunque duela sentir
  • Nuestros pecados.
  • Mi Mala Suerte y Yo
  • "𝑁𝑜 𝑇𝑒 𝑉𝑎𝑦𝑎𝑠 𝐷𝑒 𝑀𝑖 𝐿𝑎𝑑𝑜" (𝐻𝑦𝑢𝑛𝑙𝑖𝑥)
  • 2021
  • MI PEQUEÑA GALAXIA
  • Desde la perspectiva de la víctima
  • MIENTRAS YO VIVA - Sally
  • STAY ALIVE.

No recuerdo exactamente cuándo empecé a sentir que mi existencia era una carga. Tal vez fue en la secundaria, cuando aprendí que ser diferente era motivo de burla. O quizás mucho antes, cuando empecé a ver en los ojos de mi padre ese desprecio disfrazado de indiferencia. Mi nombre es Antonio Alves. Tengo 24 años, y durante mucho tiempo, viví convencido de que el mundo estaría mejor sin mí. Fui criado por dos mujeres fuertes: mi madre, Lucía, y mi abuela Julia. Ellas intentaron darme todo el amor que mi padre, Álvaro, siempre se negó a ofrecerme. Pero a veces, el amor no alcanza para protegernos de todo. Las cicatrices invisibles suelen doler más que las que sangran. He intentado desaparecer. Más de una vez. Y no lo digo con orgullo. Lo digo porque es parte de mi historia. Vivo con una constante ansiedad que me aprieta el pecho como si alguien se sentara sobre mí. Me cuesta respirar, pensar, existir. Y cada día que pasa, me pregunto cómo sería sentirme... normal. Sentirme bien. Hasta que un día, él apareció. Adrián Delucca. Veinte años, sonrisa fácil, mirada transparente. Tan lleno de luz que al principio me molestaba. ¿Cómo podía alguien mirar la vida con tanta esperanza después de tanto dolor? ¿Cómo podía ser tan libre, tan él mismo, sin pedir perdón por existir? No sabía que al conocerlo, mi mundo iba a empezar a cambiar. Que con cada palabra suya, cada gesto, cada silencio... yo iba a empezar a reconstruirme. Y aunque todavía tengo miedo, y muchas veces las sombras me susurran cosas feas... por primera vez, siento que hay algo -alguien- que vale la pena intentar.

More details
WpActionLinkContent Guidelines