El chico del gato naranja

El chico del gato naranja

  • WpView
    LECTURAS 17
  • WpVote
    Votos 0
  • WpPart
    Partes 1
WpMetadataReadContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación vie, dic 6, 2019
Estoy enamorada de Sebastián desde el primer día que lo vi cruzar la puerta de casa, cargando una pequeña maleta en una mano y una bola de pelos naranja en la otra. Desde entonces, he vivido con el corazón atado a cada una de sus sonrisas, a cada instante compartido en la cotidianidad que él apenas nota. Pero él no me corresponde. No entonces, ni ahora. Una y otra vez me ha rechazado, y aunque intento convencerme de que puedo seguir adelante, mi corazón insiste en latir por él. Ahora tengo que verlo de nuevo. Debo tragar saliva, contener el llanto y domar mis sentimientos antes de enfrentar esa realidad que tanto he evitado: Sebastián nunca me amará como yo lo amo a él. Es tiempo de descubrir si puedo soltar, si puedo seguir, o si en este reencuentro descubriré que el amor no siempre se trata de ser correspondido, sino de aprender a elegirte a ti misma.
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • BAJO EL MISMO TECHO.
  •  Amarte Duele
  • ♟️Two strangers♟️
  • La Noche Que Cambió Todo
  • 🄰🄼🄾🅁 INCONDICIONAL (La Historia)
  • Opuestos
  • Removeria Mar Y Tierra Por Tu Amor - Sebastini || #WATTY 1
  • ¿Y Quien eres tu? | Sebastián Villalobos (Terminada)
  • You saved Me.

Hola, soy Carmen, la menor de la casa, y nunca pensé que me fijaría en Sebastián, el esposo de mi hermana. Ella lo tenía todo con él, pero decidió dejarlo solo, y yo... yo terminé encontrando en él algo que no buscaba. Al principio fueron miradas casuales, pequeños roces que no significaban nada, o eso me decía a mí misma. Pero cuando compartimos espacio día tras día, las cosas empezaron a cambiar. No soy de las que se ilusionan fácilmente, y Sebastián tampoco es un santo. Él fuma, bebe, y yo... yo juego con fuego. A veces soy fría, otras cariñosa, pero nunca clara. Lo que hay entre nosotros es complicado, confuso, y absolutamente incorrecto, pero la tensión entre los dos es imposible de ignorar. Vivir juntos bajo el mismo techo lo hace todo más emocionante. Cada momento a solas es una apuesta, y cada día que pasa, las líneas entre lo que está bien y lo que no, se vuelven más borrosas. Esta es mi historia, mi versión, donde lo prohibido se vuelve adictivo, y a veces, el único error es no querer detenerse.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido