Escuchando los discursos de los muertos a luz del día, enciendo un cigarrillo y escuchó atentamente aquella tertulia de amor y pena, dolor y soledad,
Sonrisas tenues a lo largo del salón, miradas de nostalgias queriendo abrazar los vivos.
Se les escuchaba criticando de frente y elogiando por la espalda la pasada vida,
añorando los minutos perdidos, deseando dar un ultimo beso.
Yo solo deseaba volver a tomar un copa vino bajo un almendro, con la brisa de la primavera en mi cara y olvidar aquellas caras pálidas con miradas largas, y salir de aquel asombro, al despertar me di cuenta que era un simple sueño, donde el nostálgico era yo.
Nefy Dueñas
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