~ Mi Duraznito ~
A los cinco años, el mundo se percibe en colores primarios y emociones absolutas. No hay medias tintas. Y en ese universo de juegos y siestas, él era el centro de gravedad. Tenía el cabello tan claro como el sol y la piel tan suave como la leche, un contraste que lo hacía parecer sacado de un cuento de hadas. Pero lo que realmente me atrapaba eran sus ojos: dos pozos de un negro profundo, intensos y brillantes, que me miraban con una seriedad que ninguno de los otros niños tenía.
No sabía ponerle nombre a lo que me pasaba. Solo sabía que cuando él estaba cerca, el recreo brillaba más y el aire me faltaba un poco. Era un nudo cálido y extraño en el pecho, una mezcla de nervios y una felicidad inmensa, que me hacía querer estar siempre a su lado, aunque no supiera muy bien por qué.
Historia kookmin/Mexicana.
Dónde el mundo ve normal el embarazo masculino.
100% mia.
Se prohíbe cualquier adaptación o copias.