Cartas a la soledad

Cartas a la soledad

  • WpView
    Leituras 134
  • WpVote
    Votos 7
  • WpPart
    Capítulos 2
WpMetadataReadEm andamento
WpMetadataNoticeÚltima atualização qua, set 26, 2018
En las noches donde la soledad es la única compañía, una chica en el rincón de su cuarto le escribe, un sin numero de cartas a la única persona que siempre la acompaña. ¿A quien le cuentas todas tus anécdotas del día cuando llegas a casa ? En mi mundo ella es la única compañía. - Estaba cansada de vivir evitando a la soledad, con miedo de hacerle frente, pero esa noche nos encontramos cara a cara.- Ella me miro en silencio, mientras yo lloraba por tener que vivir: Me di cuenta que ella siempre había estado hay para mi y yo nunca para ella. Por una extraña razón no podía hablarle. Así que decidí, escribirle: estos no son poemas ni versos. Son palabras que emanan de la herida de mi alma que se desangra lentamente en cada carta que escribo segada por los sentimientos. La soledad espera con ansias nuestro reencuentro cada noche. Nota de autor: la soledad es el lector.
Todos os Direitos Reservados
Junte-se a maior comunidade de histórias do mundoTenha recomendações personalizadas, guarde as suas histórias favoritas na sua biblioteca e comente e vote para expandir a sua comunidade.
Illustration

Talvez você também goste

  • El eco de mi silencio.
  • Pérdida de memoria
  • Al Otro Lado De Mi Vida © ✔️
  • Soy la cicatriz que no se borra
  • Loneliness [Black #2] ©
  • Todo lo que no supe decir en voz alta.
  • Hasta que duela
  • Lo que nunca te dije [✔️]
  • Princesa de Hielo: Mi pasado y mi actual "yo".
  • Trozos de Mi Alma

Este no es un libro común. No hay historias perfectas, ni finales felices en cada página. Aquí no se endulzan los pensamientos ni se disimulan las heridas. El eco de mi silencio es un grito ahogado, es el peso de una voz que ha callado tanto tiempo que aprendió a hablar con lágrimas, con insomnios, con cartas que nunca se enviaron. Cada texto que encontrarás aquí nació en una madrugada difícil, en un momento en que dormir era imposible y respirar dolía más de la cuenta. Escribí porque no sabía cómo pedir ayuda. Escribí porque las palabras eran lo único que no me abandonaba. Y porque en medio del caos, entendí que a veces, una frase puede ser el abrazo que necesitabas. Si estás aquí, leyendo esto, tal vez tú también sientas que hay partes tuyas que nadie ha escuchado. Tal vez tú también cargues con cosas que no sabes cómo decir en voz alta. Si es así, ojalá estas páginas te sirvan de espejo, de consuelo, de compañía. Ojalá sepas que no estás sola. Que tu dolor también merece un lugar donde respirar. Gracias por abrir este libro. Gracias por abrir esto. - Elizabeth Rodríguez

Mais detalhes
WpActionLinkDiretrizes de Conteúdo