
Héctor está enamorado, o mejor dicho: obsesionado. Héctor está empezando a perder la cabeza por completo, y ya no sabe qué hacer para dejar atrás lo que está empezando a desarrollar. Héctor se está convirtiendo en un acosador, y le da miedo, y no quiere; Héctor no puede parar.Todos los derechos reservados