Aquel Primer Verano.
Esta historia es una fantasía con destellos de realidad, que explora el anhelo, la conexión y la magia de un amor que parece escrito en el destino.
Miranda Ruiz es una joven apasionada, alguien que sueña con encontrar a alguien a quien pueda amar con todo su ser, y que la ame de la misma manera. En su corazón, alberga un amor incondicional, esperando que algún día se refleje en alguien especial. Ella se siente intrigada por René Laaz, un chico de su clase: es reservado, tímido, alguien que parece esconder un mundo profundo tras su mirada silenciosa.
La historia se desarrolla a través de pequeños gestos y conversaciones, como cuando comparten gustos musicales y reflexionan sobre el "hilo rojo", un concepto que simboliza la unión predestinada entre almas gemelas. El prólogo culmina con la aceptación mutua de sus sentimientos, planteando un inicio prometedor para una historia de amor con toques mágicos y emocionales.
Este inicio establece un tono romántico y nostálgico, ideal para invitar al lector a explorar los profundos lazos humanos y las sorpresas del destino.