Dulce María Espinosa, soltera y sin compromiso, sentía un poderoso e instintivo deseo
de ser madre.
Pero su mejor amigo, el doctor Christopher Uckermann, no dejó entrar a su preciosa amiga al banco de esperma. Para él, algunas cosas había que conseguirlas a través de la pasión.
Ante sus caricias, el cuerpo de Dulce respondió con deseo,
y él recorrió cada centímetro de su piel, dejándola colmada, feliz y embarazada.
Aunque Dulce amaba a Christopher con una intensidad que la desconcertaba, se juró a si misma que no creería en sus promesas de amor hasta que sintiese en el fondo de su
alma que eran verdaderas y eternas.
Quería que fuera su secretaria durante el día... y su amante de noche.
Cuando Dulce María volvió a ver a su marido tres años después de abandonarlo, su primer instinto fue huir.
Christopher Uckermann no volvería a hacerla sufrir.
Chris buscaba vengarse de su joven y bella esposa por haberlo abandonado... y sabía perfectamente cómo hacerlo.
Dulce necesitaba dinero y él podría dárselo si trabajaba para él sin ningún tipo de compromiso.
Dul creía que aquella oferta de empleo era puramente profesional, pero no tardó en descubrir que sus intenciones eran otras...