
Tan solo los recuerdos de un hombre cualquiera. Y es que este es el resultado de una noche de insomnio; es en estos momentos de soledad en los que los recuerdos me acosan: la hermana que perdí antes de la decena de edad, el sufrimiento de una juventud llena de amores rotos, una familia que dejó de funcionar al fallecer un familiar querido, el vacío emocional de la incertidumbre del futuro... experiencias que todos hemos vivido de un modo u otro, encarnadas entre las teclas de un viejo (pero fiel) portátil destartalado. ¡Tantos recuerdos son los que he olvidado! Y otros tantos los recordados... pero una cosa es cierta. Cada recuerdo es un tesoro.Todos los derechos reservados
1 parte