En sus cortos años de largas experiencias y vivencias inimaginables nunca había escuchado una tonalidad tan melancólica ni desolada como la que sus oídos tenían el gusto de escuchar aquella noche de invierno en la entrada del pinar que limitaba a las familias con sostén económico mayor al que el gozaba. No era ninguna melodía que su memoria pudiera recordar ni parecía ser parte de algún soneto clásico del repertorio que solía interpretar todos los sábados cuando el sol se oculta en el condecorado teatro de finas paredes que impregnaban ,a lo que sus ojos eran, las más finas pinturas. Sin embargo la lúgubre y sin duda atrayente melodía no era lo que había captado su atención.Sus ojos a pesar de la distancia le lejanía distinguieron a la joven que interpretaba con tanto empeño aquella tonada tan embriagada de sentimientos. Seguido por un instinto que no era consiente que poseía, paso su piernas al otro lado del puente y una vez aseguradas en el suelo empeño una sigilosa caminata siendo guiado únicamente por la vibración que producían la cuerdas al ser frotas con tanto empeño. En ese momento solo tenía cabidas para un único pensamiento : "¿Que haría una joven de prestigio entonando una melodía tan flébil en plena noche de invierno? " Su respuesta vino al simultánea a la mirada de desconcierto puro que le dedicó la joven cuando lo descubrió usurpando frente a las rejas de carro que marcaban su propiedad.All Rights Reserved