Hernán a sus 27 años finalmente está cumpliendo su sueño. Luego de mucho esfuerzo y tras ganar un programa de talentos, su trabajo como bailarín ha logrado el reconocimiento suficiente para ser considerado en muchos proyectos televisivos relacionados a la danza. Andrei se encuentra en el punto en que no sabe hacia donde va dirigida su vida, a sus 22 años ingresó y dejó la universidad, y se encuentra trabajando en cualquier pequeño oficio que lo ayude a sobrevivir. Ambos son el cara y sello de la estabilidad, opuestos en muchos aspectos, pero también tienen una historia que los une.
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