
― ¿Quién anda ahí? La boca del chico dibujó una leve sonrisa. ― No juguéis con el Duque de Langeais. ―Advirtió Chauncey―. He preguntado vuestro nombre. Dadlo. ― ¿Duque? ―El chico se apoyó contra un álamo retorcido―. ¿O bastardo? Chauncey desenvainó su espada. ― ¡Retiradlo! Mi padre era el Duque de Langeais. Yo soy el Duque de LangeaisAll Rights Reserved
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