Ni testigos ni pistas ni cadáver. Amanda Fields ha desaparecido. Lucy Bouver es asignada a resolver uno de los peores casos de esquizofrenia, que le pertenece a Stephanie Fields, gracias a que ella afirma que su hija fue asesinada hace pocas semanas por su esposo fallecido hace más de tres años. Stephanie le promete no oponerse a entrar a un manicomio si ella acepta leer un diario que escribió su hija. Un diario que al parecer le revelará los secretos más profundos de la familia Fields. Los muertos también están entre los vivos, pero no todos pueden verlos.
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