Me quemas sin ningún cuidado,
esperando hacerme daño,
mientras que yo espero que me ames
aunque sea
al anochecer.
Tu fuego me quema,
me haces cenizas;
me rompes,
me dejas,
me matas.
No esperas que, aquella persona que juraba amarte y decir ser diferente a la pesadilla que le habías contado; sea justamente el que rompa ahora tu corazón.