Cuesta trabajo entender que el amor no es necesariamente el primer amor.
El amor se puede acabar, la relación se puede fastidiar y entonces toca sufrir. Aún así merece la pena sentir con esa fuerza cuando empiezas una relación. Cuando se empieza una es como estar en las nubes y luego sufres cada día porque aquello puede estropearse , incluso se tiene más miedo a morir por la felicidad que te provoca ese alguien. Puede que luego se acabe, pero nadie te quita eso tan bonito que has vivido. Es sano ilusionarse al principio de la relación, vivirla a tope, y no complicarse la cabeza con lo que podrá pasar en el futuro, aunque cueste trabajo.
El "problema" del amor es que es cosa de dos.
Da lo mismo cuánto quieras, cuánto te ilusiones, y si te corresponde, a lo mejor no te "ofrece" tanto como tú le das. Como suelen decir, en una pareja, siempre hay uno más ilusionado que otro. Y esta ilusión en uno puede crecer, pero en el otro puede decrecer, según cómo ocurran los acontecimientos. Hay que ilusionarse, y pelear por mantener la llama, pero si se apaga por parte de uno o de otro, aunque duela bastante, hay que bajar a la tierra.