La noche en que dejamos de ser dos
Hay noches que no cambian al mundo.
Solo cambian a las personas.
Sirius Black paso años intentando escapar de todo lo que su apellido significaba.
Remus Lupin paso esos mismos años esperando que algún día él dejara de huir.
Se aman. Eso nunca fue un problema.
El problema es que el amor no borra la educación, ni el miedo, ni las voces que siguen repitiendo quién deberías ser. No borra la herencia. No borra el temblor de la mandíbula cuando alguien mira demasiado tiempo.
Ni siquiera cuando una canción de David Bowie suena de fondo y promete que podemos ser héroes, aunque sea por un día.
Entre cartas que no debían leerse y discusiones que nunca fueron gritos, ambos descubrirán que querer no es lo mismo que elegir.
Y que hay noches en las que no se rompe el amor.
Se rompe todo lo que lo sostenía.