No me pidáis que tenga orden cuando mi cabeza está destrozada. Recuerdo los hechos, recuerdo que ocurrió primero y que después, pero esto no lo escribo para vosotros, dueños de manos incautas que arañáis las páginas de mi diario; esto lo escribo para mi, para sacar fuerzas, para permanecer cuerda, para no olvidar mi historia y lo que hoy me trajo hasta aquí.
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