
La pequeña es asechada por un silueta todas las noches, cada inicio de la Santa Compaña, provocando dolor y angustia hasta llegar al temible final en donde una persona deja de respirar y de tener ese color tan peculiar en sus mejillas, para llegar a ser cenizas. Advertencia: Puede incluir faltas de ortografía xdxdxdTodos los derechos reservados
1 parte