"Todo empezó el día que me detectaron el cáncer de pulmón, ese fue el día en supe que lo tenia que dejar ir, por su bien, por su felicidad, porque quería llevarme una imagen de un Harry feliz, aunque sabia que era imposible, ya que las despedidas son duras, mas cuando hay tanto amor de por medio. Harry ya me lo había advertido más de una vez y no es que el fuera un experto en eso de las drogas pero el ya me había dicho las consecuencias que podía tener fumar ese tipo de mierda, yo ya me había decidido por dejar eso por el, por nuestro futuro, pero ya era demasiado tarde, el cáncer ya me estaba consumiendo lenta y dolorosamente por dentro, el cáncer ya se estaba llevando mi vida poco a poco. Pero hay algo que ni el cáncer, ni la muerte ,ni nadie puede destrozar, y es el amor que yo le tengo a Harry.
Declan Kingsley es un grandioso jugador de hockey con un futuro prometedor, sueña con jugar para un equipo de la NHL cuando se gradúe de la universidad y ser el mejor. Siempre ser el mejor.
Se ha enfocado tanto en sus sueños que se ha olvidado de las otras cosas importantes en su vida, el amor, aunque sí que ha disfrutado de un sinfín de citas y chicas, pero jamás ha buscado una relación seria.
Cuando llega año nuevo y todos sus amigos están por dar el primer beso del año a medianoche, Declan siente repentinos celos y besa a la primera chica que se encuentra, Millie Harrison.
Millie Harrison jamás ha tenido novio y mucho menos ha dado un beso, por lo que se ve más que sorprendida cuando uno de los jugadores de hockey más codiciado en el campus de su universidad decide besarla.
Después de un par de sucesos, Millie decide enfrentarlo y proponerle algo de lo que ella cree que ambos podrían arrepentirse después, una relación falsa, pero ella está desesperada y necesita la ayuda de alguien como Declan, quien al parecer no solo está dispuesta a ayudarla, sino a conquistarla de verdad.