En Santos, las personas empiezan a murmurar a espaldas de otros.
Lucas está absorto en trazar signos en las paredes y murmurar hechizos durante las noches.
Dimitri sabe, a duras penas, que decir la verdad le costará la cabeza.
(...)
"De niña creía que podía amarrar los planetas a mi meñique, era una idea alucinante, pero con el tiempo -y luego de varios intentos-, me dí cuenta que era imposible.
A veces somos así: queremos algo amarrado a nosotros, o nosotros amarrados a algo.
Pero no es posible."
-Feliz Navidad, mi estimado A.
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