Solo bastó una noche para mirarla y prometerme que la cuidaría, esa noche lo cambió todo, el lugar y la noche perfecta, la miré y en su mirada solo reflejaba tristeza, no me iba a quedar de brazos cruzados así que hice todo lo posible para alegrar esa triste sonrisa y borrar esas pequeñas gotas saladas que derramaban sus ojos, no la conocía y ella tampoco a mí, pero yo cambiaría eso y si era posible la haría feliz no solo hoy sino del sábado hasta el viernes y todos los días del mes.