Corazones marchitados
Todos los chicos que me han querido han acabado con el corazón roto. Y no lo digo en broma, a todos les he hecho daño de alguna manera sin quererlo, todo por culpa de mi pasado y por miedo de que sea yo a la que le descosan el corazón, por eso, y para evitar hacer más daño a las personas, me impuse una norma; Nada de chicos. Era mi propia manera de protegerlos de mí misma. De mis propios problemas y de mi propio ser.
Sin embargo, cuando aquel chico entró a mi vida de golpe, me fue muy difícil negarme a él. Negarme a quererlo, a sentirlo, a dejarme querer.