Hay en estos cuentos un cierto encuentro, nada amañado literariamente, con el horror (...) Tratar de escapar de ese horror no es otra cosa que escapar de uno mismo y de sus fantasmas (…) A poco que hundamos algo de nuestra inteligencia en la geometría extraña de sus historias, veremos que Manuel Merenciano nos habla de la fragilidad de las estructuras que nos mantienen a flote, nos habla del caos que llevamos dentro. En ellas convive lo jocoso con lo terrible, lo oscuro con lo luminoso, el desacato con lo reverencial. A veces describe lo siniestro con aparente (ojo, sólo aparente) sorna, y otras veces, a través de su mirada, siempre transversal, siempre quirúrgica, lo convencionalmente cómico nos revela su lado más aterrador (…) Una obra que su autor se toma en serio sin jactarse de su seriedad, que salta por encima de los lugares comunes y elude la banalidad, que te lleva por caminos nuevos y pone en marcha tus pasos mentales..., o los detiene, porque te atrapa con su honestidad creativa o con su prisma de sugestiones (…) Relatos turbios es un libro al que se le puede dar muchas vueltas en la propia conciencia (…) Decía Sartre, “deslizaos, mortales, no os apoyéis”. Recordadlo, porque en este libro podéis perder el equilibrio.
(Javier Sarti, del prólogo "Es peligroso asomarse").
Disponible en : http://www.amazon.es/s?_encoding=UTF8&search-alias=digital-text&field-author=Manuel%20Merenciano
"Tú no me temes, pequeña blasfema... y eso es lo más aterrador de todo"
"No vine a redimirte. Vine a bailar contigo sobre el mundo que ambos odiamos."
En un mundo donde la religión colapsó y el arte fue silenciado, una mujer de alma rebelde y corazón trémulo vagaba entre ruinas buscando algo que no sabía nombrar. No buscaba amor... buscaba comprensión, eternidad, fuego. Y lo encontró en un altar cubierto de larvas y flores muertas, donde el aire olía a ambrosía marchita.
Él apareció como un susurro tras el espejo empañado. Beelzebub. No como monstruo, no como diablo, sino como un príncipe exiliado del cielo, coronado no con oro, sino con enjambres que zumbaban verdades incómodas.
Y ella no Escapó
Se burlo de su pomposidad, le lanzo una vela, y dijo:
-¿Eres tú el terror del mundo? He visto peores en misa los domingos.
Y él rió. Oh, cómo rió.
Ahí empezó todo.
Nota del autor : No se busca ofender a ninguna religión/creencia/deidad ni ningún otro esto es meramente FICCION