Él era frío, reservado, a veces era un pat án y, otras veces, era "amable".
Para Amelí él, era como una pintura sin terminar. Debía encontrar la forma de terminar aquella pintura. Pero, le faltaba el lienzo y la pintura.
¿Cómo conseguiría aquello, sí el se lo impedía?
No lo sabía. Pero, jamás, se rendirá hasta obtener lo que quiere.
Una amistad con su jefe.
Nada amoroso, o eso creía.
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