Marvin quedó perplejo con la llegada del nuevo sacerdote; era un chico de unos 35 años, muy guapo, varonil, de barba bien recortada, olía rico, media 1.80 como mínimo, tenía unos ojos miel súper claros, blanco de piel y de una voz sensual; nunca se había sentido tan atraído por un hombre; sabía que era algo prohibido, sus pensamientos morbosos debían ser inmediatamente anulados para no cometer un pecado.
More details