Memento Vívere
La venganza siempre parece sencilla cuando nace.
Comienza como un pensamiento, muchas veces silencioso. Después, sin darte cuenta, se convierte en un intenso deseo que te consume y se transforma en tu único propósito. Entonces ya no importa cuánto hayas perdido, cuánto debas sacrificar o a quién tengas que arrastrar contigo.
Porque la venganza no busca justicia.
Pero nadie te advierte que hay heridas que no se cierran después de vengarlas, y tus "enemigos" no son los únicos que terminan pagando el precio de tu ira.
Al final, cuando todo cuanto amas queda reducido a cenizas, puede ser demasiado tarde para preguntarte si realmente valió la pena.